jueves 3 de junio de 2010
El internet dice... y yo digo...
Something is technically wrong, please wait... before you think you know,
domingo 30 de mayo de 2010
Cuando la atención atraviesa la estructura...
Esto muestra para mí, desde mi vista, cuando la luz de la consciencia se tiende única sobre la superficie del ahora. Imaginarme un punto en el que los ojos se pasean por una realidad distinta, en las mismas hojas, en el mismo aire emplumado del grafito de las pájaras palabras, y encontrar una manera de ser, y de encontrar el punto en este mapa.

De http://de10.com.mx/7654.html

De http://de10.com.mx/7654.html
lunes 26 de abril de 2010
Contrastes en silencio
Al rostro lo abandona
la voz abandonada
por la boca
al momento de medir
los gestos del que ya
no tiene nombre
se hace mástil el silencio
donde viaja erguido el yo
y cae al agua
ni siquiera las gaviotas
van a picotearlo
prefieren cualquier cosa
que flota entre la red
que ya conocen
por el rostro se pasean
como en el parque idílico del cuadro
colgado sobre el sino de morir
tan lentamente
tantas parejas
que no se toman de la mano
y van mirándose de pronto
y temen confundirse
selladas por su órbita
como los párpados aguardan
a los labios o a la daga
la longitud de los opuestos
es palabra
y la pérdida de sílabas
arena donde el pleito
es el fantasma
de crecer
que tira de los ojos
del vestido que tejieron
reflejando a las figuras increíbles
importa bajo el agua del destierro
pero al regreso importa el árbol
de la noche
y mi noche
y mis sábanas enfriando la estrategia
de las horas
somos yo
y somos tú
quitándonos la vida de la cara
y no sabiendo más
qué mano aprieta al tiempo
en otra mano
qué dilución de voces verdaderas
se plantan en el piso de concreto
quién deja de ser
bajo el sonido del tambor
y la feria de relámpagos
en donde el pensamiento vive
y se dispara
y gana siempre
el cálculo hacedor de multitudes
raya las manos que nos dicen
todo sobre el arma que tomamos
y cuándo somos víctimas del juego
pero esta vez
lo acostado sobre el cielo
no reconoce tener nombre
ni estar vivo
quiere decir que muere entre la sombra
y nada en especial
es que atardece
la voz abandonada
por la boca
al momento de medir
los gestos del que ya
no tiene nombre
se hace mástil el silencio
donde viaja erguido el yo
y cae al agua
ni siquiera las gaviotas
van a picotearlo
prefieren cualquier cosa
que flota entre la red
que ya conocen
por el rostro se pasean
como en el parque idílico del cuadro
colgado sobre el sino de morir
tan lentamente
tantas parejas
que no se toman de la mano
y van mirándose de pronto
y temen confundirse
selladas por su órbita
como los párpados aguardan
a los labios o a la daga
la longitud de los opuestos
es palabra
y la pérdida de sílabas
arena donde el pleito
es el fantasma
de crecer
que tira de los ojos
del vestido que tejieron
reflejando a las figuras increíbles
importa bajo el agua del destierro
pero al regreso importa el árbol
de la noche
y mi noche
y mis sábanas enfriando la estrategia
de las horas
somos yo
y somos tú
quitándonos la vida de la cara
y no sabiendo más
qué mano aprieta al tiempo
en otra mano
qué dilución de voces verdaderas
se plantan en el piso de concreto
quién deja de ser
bajo el sonido del tambor
y la feria de relámpagos
en donde el pensamiento vive
y se dispara
y gana siempre
el cálculo hacedor de multitudes
raya las manos que nos dicen
todo sobre el arma que tomamos
y cuándo somos víctimas del juego
pero esta vez
lo acostado sobre el cielo
no reconoce tener nombre
ni estar vivo
quiere decir que muere entre la sombra
y nada en especial
es que atardece
lunes 12 de octubre de 2009
Hacia la nueva versión de lo mismo que soy
Este poema es un recalentamiento de motores, motores múltiples de una superficie navegante que se piensa individual y que ahora quiere ir hacia los lados esféricos de los conceptos viejos. Voy a tratar de navegar en aguas claras, pero no es lo mío, definitivamente no es lo mío, así que tendré que poseerlo.
Besos.
Besos.
Esta mente entrepuertas
se va asomando como cola de una sombra
de un lagarto
entra en todos los cabellos que acaricio
se sumerge bajo el agua
abajo prende una fogata
campamento por la noche del conteo
regresivo
la tentación es no mirar
sino la hora
mi realidad cansada llega a casa
la caza vuelve al puerto una marea
a la longitud un paso
a la alameda verde sol y sombra
una mención perdida en la memoria
del transporte
ver lo visto alcanza a hacerse un nudo
la ventana ventanea
la voz silencia y sobretodo se imagina
una frase con ventana pero el nombre
no la entrada de los vientos
no el tatuaje de la luz en la cortina
transparente ser de agua
nombra mis defectos
soy cansado de mirar
soy un invento
se va asomando como cola de una sombra
de un lagarto
entra en todos los cabellos que acaricio
se sumerge bajo el agua
abajo prende una fogata
campamento por la noche del conteo
regresivo
la tentación es no mirar
sino la hora
mi realidad cansada llega a casa
la caza vuelve al puerto una marea
a la longitud un paso
a la alameda verde sol y sombra
una mención perdida en la memoria
del transporte
ver lo visto alcanza a hacerse un nudo
la ventana ventanea
la voz silencia y sobretodo se imagina
una frase con ventana pero el nombre
no la entrada de los vientos
no el tatuaje de la luz en la cortina
transparente ser de agua
nombra mis defectos
soy cansado de mirar
soy un invento
viernes 1 de mayo de 2009
Lluvia
La situación es grave, las nubes nublan nubes, el cielo no responde, cuando hay algo que decir sentimos agua, respiramos agua sin ahogo, somos agua sin la muerte. Llueve, después de la advertencia, llueve, tras el minúsculo final de la antesala, no nos extraña coincidir el cambio de color de las banquetas, la voz más detrás de golpeteos incontables, la tierra vuelta lodo, la sensación mojada y no me sé explicar por qué huimos de las gotas, nadie explica, es un comando irreflexivo, casi como flor, aunque vemos que la vida hace lo mismo, tal vez por eso, tal vez por eso huimos lluvia cuando oímos lluvia cuando somos.
Toda la ciudad tamborilea, contamos pasos con los pasos de la tarde, el cielo se vacía, algo también se nos vacía, nuestra idea de personas de la tarde, de los minutos que rebasan a las siete, casi es momento de decirnos buenas noches, todo se arrepiente en el silencio, la calidad de ser parece más la foto de un splash, la cola de la cola de un delfín, enmarcado en la pared de José Luis, un joven estudiante, anónimo hasta ahora, que ama los delfines y hoy no salió de casa.
No hay una promesa que me retorne al puerto de este trueque entre natura y lo que falta, como robarme toda el agua cuando contigo llueva. Ni la urgencia, ni los huesos, ni las cloacas, ni el periódico que pierde cada día y se deja en su noción de precipicio, una letra para todos diluida, nada es sólo una impresión, nada es solo lo que es, siempre falta el estrellarme en otro cuerpo, como abrir en otros brazos el espejo y seguir viendo que llueve, porque llueve, porque el viento.
Yo me encuentro, no necesito búsquedas que empiecen en un lugar común y vayan avanzando por la estrella que en un origen era de papel. Pronto, encontrado, observo el agua reflejar la luz, cualquier foco de 100 watz se vuelve víbora de blanca sensación. Como la pausa que se calla cuando otra gota cae, aventurera última de todos los oscuros, un callejón que duerme porque no tiene casa, usurpadora del derrame de las nubes, hija de los techos, de las hojas, de los labios.
El refugio, calca del presente, nos lleva todo negro y blanco y gris a un puñetazo de cordura que el frío vuelve regresémonos a casa.
Si solamente pudiéramos seguir en el instante, en que todo arrepentido en el silencio, era algo más, era algo más, era algo más.
La situación es grave, las nubes nublan nubes, el cielo no responde, cuando hay algo que decir sentimos agua, respiramos agua sin ahogo, somos agua sin la muerte. Llueve, después de la advertencia, llueve, tras el minúsculo final de la antesala, no nos extraña coincidir el cambio de color de las banquetas, la voz más detrás de golpeteos incontables, la tierra vuelta lodo, la sensación mojada y no me sé explicar por qué huimos de las gotas, nadie explica, es un comando irreflexivo, casi como flor, aunque vemos que la vida hace lo mismo, tal vez por eso, tal vez por eso huimos lluvia cuando oímos lluvia cuando somos.
Toda la ciudad tamborilea, contamos pasos con los pasos de la tarde, el cielo se vacía, algo también se nos vacía, nuestra idea de personas de la tarde, de los minutos que rebasan a las siete, casi es momento de decirnos buenas noches, todo se arrepiente en el silencio, la calidad de ser parece más la foto de un splash, la cola de la cola de un delfín, enmarcado en la pared de José Luis, un joven estudiante, anónimo hasta ahora, que ama los delfines y hoy no salió de casa.
No hay una promesa que me retorne al puerto de este trueque entre natura y lo que falta, como robarme toda el agua cuando contigo llueva. Ni la urgencia, ni los huesos, ni las cloacas, ni el periódico que pierde cada día y se deja en su noción de precipicio, una letra para todos diluida, nada es sólo una impresión, nada es solo lo que es, siempre falta el estrellarme en otro cuerpo, como abrir en otros brazos el espejo y seguir viendo que llueve, porque llueve, porque el viento.
Yo me encuentro, no necesito búsquedas que empiecen en un lugar común y vayan avanzando por la estrella que en un origen era de papel. Pronto, encontrado, observo el agua reflejar la luz, cualquier foco de 100 watz se vuelve víbora de blanca sensación. Como la pausa que se calla cuando otra gota cae, aventurera última de todos los oscuros, un callejón que duerme porque no tiene casa, usurpadora del derrame de las nubes, hija de los techos, de las hojas, de los labios.
El refugio, calca del presente, nos lleva todo negro y blanco y gris a un puñetazo de cordura que el frío vuelve regresémonos a casa.
Si solamente pudiéramos seguir en el instante, en que todo arrepentido en el silencio, era algo más, era algo más, era algo más.
jueves 16 de abril de 2009
Contigo
Hoy la ternura me dice de cerca, me sube la cuesta y me refleja al viento. Ayer dormía en el tránsito del tiempo, cuando de pronto soné con tu mirada. Si fueran a dormirse como yo, todos los pájaros del humo que mis hermanos vieron, conmigo, entre los árboles, no tendrían este segundo de pensarlo. El sueño de la realidad del sueño es más amor que mis pestañas cuando trato de explicarlo. La verdad desencarnada del paso de la línea del rayón de carretera hacia mi viaje, muestra en un viejo abecedario las cicatrices rotas en el suelo como los adornos sin sentido cargados de cuidados en pretérito de hielo. La carne no es la carne sin el pensamiento siente, la carne es sentimiento de la piel y amar no es más ni menos, yo me siento y esa vela de apagarse entre el abrazo, es todo lo que entrego en las palabras, cuando la voz que hace pequeñas fisuras en la voz, el día que hace día, el agua que reniega de la sed y se sublima, cuando estos símbolos adentro de mi rostro, disparan, asesinan, pacen diversos en el cúmulo de estrellas del ahora. Y nada es diferente a despertar cansado o a llegar la noche sin las ganas de dormir.
Te miro y me divierto, te miro, nos miro, los miro a todos y persigo las serpientes transparentes de palabras y mitades de palabras que yo completo solo con el rencor de ser pero sin ganas, así afilo los grilletes de la voluntad fantasma de quedarme con los párpados cerrados. El silencio, la escasez de tornavento que doblega a la razón y llena el tiempo, el invierno del sonido en la cubierta y al fondo una imagen tan perfecta que no parece de este mundo cuando es exactamente en este mundo, cuando nada es tan exacto, ni tan fiel a la palabra como no decirnos nada.
Ese sueño en la mitad del devaneo de llevándome mi cuerpo de otro lado a otro lado. El tránsito es un dios gelatinoso. Es cara a cara contigo y las heridas que provoco, por mi voluntad de centro de la tierra, como si no lo fuera aún como si fuera, cuando el vapor que nos secuestra el agua, se calienta o su prisión se enfría, tu rostro no es tu rostro y todo lo que he hecho es en mi nombre, hasta el punto de ser un adorno nuevo, totalmente quebrado, en el suelo del pretérito que pudo haber dejado un aparente nada en la mirada.
Pero la ternura acerca su cuerpo más de viento pero de un calor de cuerpo que se avienta. Lo que me hizo pensar o darme cuenta, que es demasiado ser cuando te quiero amar, o es demasiado querer ser para entregarme, cuando solo nos sabemos en los labios y todo lo que puedo imaginarte con la boca y todo lo que puedo envolverte en mi silencio, transparencia que me entrega sin quererlo, es darte la ternura con mi cuerpo, imaginarme sin tu voz para callarme, envolverte con mis labios y en silencio, soñar que estoy de vuelta donde siempre nos debimos, haber nacido siempre donde el cuerpo se limita a mencionarnos.
Hay algo más que ser todo los soles y las lunas de tus ojos, pero ahora que lo pienso, prefiero estar de vuelta donde no me reconozco.
Te miro y me divierto, te miro, nos miro, los miro a todos y persigo las serpientes transparentes de palabras y mitades de palabras que yo completo solo con el rencor de ser pero sin ganas, así afilo los grilletes de la voluntad fantasma de quedarme con los párpados cerrados. El silencio, la escasez de tornavento que doblega a la razón y llena el tiempo, el invierno del sonido en la cubierta y al fondo una imagen tan perfecta que no parece de este mundo cuando es exactamente en este mundo, cuando nada es tan exacto, ni tan fiel a la palabra como no decirnos nada.
Ese sueño en la mitad del devaneo de llevándome mi cuerpo de otro lado a otro lado. El tránsito es un dios gelatinoso. Es cara a cara contigo y las heridas que provoco, por mi voluntad de centro de la tierra, como si no lo fuera aún como si fuera, cuando el vapor que nos secuestra el agua, se calienta o su prisión se enfría, tu rostro no es tu rostro y todo lo que he hecho es en mi nombre, hasta el punto de ser un adorno nuevo, totalmente quebrado, en el suelo del pretérito que pudo haber dejado un aparente nada en la mirada.
Pero la ternura acerca su cuerpo más de viento pero de un calor de cuerpo que se avienta. Lo que me hizo pensar o darme cuenta, que es demasiado ser cuando te quiero amar, o es demasiado querer ser para entregarme, cuando solo nos sabemos en los labios y todo lo que puedo imaginarte con la boca y todo lo que puedo envolverte en mi silencio, transparencia que me entrega sin quererlo, es darte la ternura con mi cuerpo, imaginarme sin tu voz para callarme, envolverte con mis labios y en silencio, soñar que estoy de vuelta donde siempre nos debimos, haber nacido siempre donde el cuerpo se limita a mencionarnos.
Hay algo más que ser todo los soles y las lunas de tus ojos, pero ahora que lo pienso, prefiero estar de vuelta donde no me reconozco.
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